lunes, 20 de agosto de 2007

Al despertar de una siesta ( un sueño)


Hay una mesa redonda, de formica, estoy comiendo pipas.Camino y llevo las cáscaras en la mano.Me siento, suelto las cáscaras en un cuenco o cenicero; parece que hay alguien - quizá un hombre- recogiendo cosas.Miro al frente y veo a través de cristales a Alejandro en una oficina.En un primer momento puede que esté en una reunión.Lleva una camisa de manga larga rosa y, creo, sobre los hombros un jerseys amarillo.Después percibo que es una reunión de amigos y están preparando un viaje.Veo maletas y mantas de colores verdes y amarillos a cuadros en el suelo.Buscan algo en mapas y diccionarios.Algo así como un lugar para poder partir, ¿Marvillac? - no sé-. Al fin lo encuentran y se ponen contentos, comienzan a marchar.

Al salir, Alejandro me ve y se acerca.Soy consciente de que se marcha, se va de viaje , y entristezco.El me dice que se marcha para estar en contacto con la naturaleza, a una montaña, La Fayette o algo parecido.Me acaricia el pelo, la cabeza y me mira tiernamente al despedirse, pero triste.

Cuando termino de comerme las pipas, recojo todo lo que hay sobre la mesa y lo introduzco en un neceser negro de piel.Lo llevo conmigo.

Pasa el tiempo y me encuentro en otro sitio.Creo que en el campo, o al menos, al aire libre.Estoy con amigos y amigas.Vuelve Alejandro y le pregunto cómo es que está aquí, puesto que se había ido para tiempo, un viaje largo.En ésto suena un móvil.Alejandro pregunta qué es eso.Le contesto que su móvil, que está en el neceser, lo busco y se lo enseño.Le digo: " yo cambié el número cuando te fuiste". Entonces él dice: " claro, por eso no contestabas...mis amigos te han estado llamando para ver...Me quieres más de lo que creía." Se alegra, comprende y me abraza.

Marzo del 2001


A los veinticuatro días de haberme dejado plantada me llamaste para disculparte y preguntar por mi salud.Dijiste que que lo habías hecho más por mí que por tí, porque estaba muy reciente nuestro encuentro y no querías hacerme daño, puesto que cuando estabas conmigo sentías y no querías .

Mostré mi reactividad y te pregunté si ya sabías lo que querías.Dijiste que no lo sabías y que no sabías si algún día lo sabrías.Que no querías ni te negabas a mantener algún tipo de contacto conmigo.Y que te sentías culpable por todo.

Antes de ayer te llamé. Te pregunté por qué te sientes culpable por todo.Y te mencioné que la culpa es un sentimiento falso y cuáles son los sentimientos o emociones naturales.También que si sentías culpa era por algo de tu infancia, que eras adulto y podías cambiarlo, que deberías analizarlo.Que te estaba psicoanalizando.Y que aunque intentemos evitar el que nos encontremos y hablemos, eso está ahí y deberíamos hacerlo, porque yo también me siento culpable.Y tengo que pedirte disculpas, aunque no me guste hacerlo por teléfono.No quisiste aceptarme las disculpas, te echaste la culpa de todo , y te comenté que te estaba probando.Entonces me dijiste que sí, que deberíamos hablar.Te dije que me llamases tú, y contestaste: " en estos días".

Ahora no sé por dónde empezar a hablar.Y , supongo, que debo hacerlo desde el principio, sin tapujos de ningún tipo, y con el corazón.


.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-


El lunes estuvimos hablando por última vez; vuelves a decirme lo mismo, que no quieres ser tú quien me haga daño y que sientes por mí mucha atracción.No te creo.Sigo pensando que mientes y lo haces porque tienes miedo a herirme como ya lo has hecho una vez.Dices que tienes una imagen de mí como de una persona muy frágil.Lo soy en cierta medida, pero al mismo tiempo soy muy fuerte.No me conoces , y lo sabes.Planteas el querer conocerme, el hecho de que alguna vez que otra quedarás conmigo para charlar, para cenar o almorzar...Te planteé el tener intimidad contigo y comenzaste a herirme.¿Qué te ocurre?¿Tal vez tienes miedo a sufrir y no dejas que tu corazón te hable?.Has puesto , como te dije, una armadura muy fuerte en tu vida.Creo que estás confuso y dolido, asustado como un crío chico.Tú, quieres distancia, simple y llanamente porque te desbordan los sentimientos y , emocionalmente, eso es un peligro para tí. Tus palabras así me lo demostraron cuando me dijiste aquello de que no te casarías o vivirías con una mujer a la que amaras, sino con la que te dejara tranquilo...¡Eres un bobo y un gilipollas en materia emocional!.

Te daré la distancia que necesitas y rezaré por tí, no para que vuelvas junto a mí, sino para que encuentres luz en tu camino y se encaminen tus pasos hacia la felicidad, tu felicidad, aunque esa felicidad no esté junto a mí.¡Abre los ojos!, tú también te equivocas, no sólo yo.

Marzo del 2001