"¡Qué todas las noches sean noche de bodas,
qué todas las lunas sean luna de miel!".
¡Qué bonito!, ¿verdad?.Utopías, nada más.
La verdad es que sigo tan asqueada de todo lo que significa "amor" y "amistad", que no me creo nada de nada.
Quizás la vida me haga cambiar de idea, pero lo dudo, la fe se pierde a base de palos.Puede que me esté convirtiendo en esa roca que antaño quería ser.Pocas cosas me calan o me importan. El dolor ha sido tan grande durante "estos tiempos", que han conseguido aislarme, parapetarme , como no, insensibilizarme.Bueno, ¿ y qué?.
Verdaderamente lo que realmente importa, en el fondo , soy yo, mi interior y los más cercanos a mí.
Me he dado cuenta de que lejos de vanos egoísmos, debo pensar sólo en mí y en lo que me hace bien; lo que en verdad me hace sentir y ser feliz.
La enfermedad me rodea, al igual que la desesperación, la angustia , el sufrimiento, la ansiedad y la depresión. Hay momentos , como los de hoy, en los que no puedo más y me derrumbo.Tan sólo puedo llorar y ahogar mis penas en lágrimas, sollozos y sueños.Duermo poco y mal.Los fantasmas de la muerte y la soledad me acechan, desvelan mi sueño, me inquietan y a la misma vez intentan - por todos modos- que siga durmiendo, lo más posible, para no despertar.Quisiera dormir y no despertar.Cada día me cuesta más y más trabajo levantarme. Para colmo, hoy, ha sido un día triste, gris, sombrío y lluvioso, melancólico.
Indudablemente en el momento que pueda debo salir de todo ésto, por mí misma y mi salud, tanto física como psíquica.
Siento que me estoy perdiendo entre tanta pena y tanta soledad.
Como dicen los renos de un teatrillo de Navidad: "¡Ayuda!, traemos un herido".
(Esta herida es, fundamentalmente, de corazón)
