
Navegando contra corriente transcurren mis días.El sol ilumina mi rostro, me acompaña, cual compañero fiel, me sonríe y acaricia mi cuerpo, me brinda su energía y su alegría.¡Dichoso timonel que guía mi rumbo!, sin osadía.¡ Qué bello es gozar de un otoño en esta tierra de Andalucía!.Nuestro amigo sol no quiere decir adiós, aun cuando amanezca nublado, nos visita a pleno día y se queda ahí, a nuestro lado, dando calor donde todo podría ser hielo y cobardía.
Miro el cielo , ese azul pastel , nítido, bello, casi transparente en este momento, fresco....miro a la lejanía, contemplo el panorama que se divisa desde este gran ventanal en que me encuentro.Esos campos resecos: ocres,sienas, chocolates, anaranjados, en contraste con diversas tonalidades verdosas, olivas y turquesas.El duro asfalto de las aceras , los edificios antiguos, el río que se percibe a lo lejos, el tráfico, las palomas, el canto de un pájaro...todo ello me invita, momentáneamente , a absorverme en mis pensamientos y remar hacia un mar de tranquilidad buscando nuevas alegrías.
Descubro en mis interiorizaciones lo feliz que me hace el estar rodeada de gente, el sentir el calor humano de las buenas amistades, de esas personillas maravillosas que son los niños ,el compartir momentos en el trabajo, el hablar, el cantar, el escribir, el pasear, el danzar, el vivir .....Necesito vida, necesito libertad, necesito ser gaviota que alza el vuelo para poder pintar lienzos de colores, de mil y un colores, olvidando el marengo, el negro y todo aquello que recuerde la oscuridad.