
Estoy intentando escribir algo que desde hace tiempo tengo en mente, de fondo tengo la radio.Escucho "Océano Pacífico".De pronto María Quirós, quien dirige dicho programa, ha leido algo, que , curiosamente es muy similar a lo que quiero expresar.Pues bien, ella semeja nuestras vidas a un árbol grande y frondoso, de muchas ramas y hojas. Cada rama son parte de los distintos caminos que va atravesando nuestra vida, y cada hoja, forma parte de nuestro corazón.En nuestras ramas, hay ojas que cohabitan en ellas levemente, otras, lo hacen o comparten la rama por más tiempo, algunas, se cruzan sin más por ella.Pero todas ellas, nos dejan algo de sí y se llevan parte de nosotros.Esas hojas o almas que encontramos a nuestro paso, no se encuentran por casualidad.Y a ellas, quizá, las llamamos AMIGOS.Pero alguno, se convierte, en algún momento de nuestro camino, en amigo-enamoramiento y, entonces, esa hoja pone brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios y brincos a nuestros pies. Y, se quedan, para siempre, en las raíces de nuestro árbol que es nuestra alma.Porque " la amistad no depende de cosas como el espacio y el tiempo".
Simplemente soñé que tú eras esa hoja-enamoramiento de la rama del árbol de mi vida.Ese haz de luz que brotó en la oscuridad que rodeaba al mar de mis adentros y que, desde la distancia y desde el tiempo, fue tornando cálido lo que estaba helado, dando vida a lo que estaba muerto y devolviendo la alegría a sus aguas, la esperanza y la ilusión.