
Olor a césped recién mojado, paso firme y presuroso, caminar sin rumbo, así son mis paseos en cualquier noche, como la de hoy.Los sonidos de un tráfico incesante, las luces lejanas y cercanas, los semáforos palpitantes, parejas haciendo footing, caminando, paseando a sus perros, corrillos de personas mirando el río, comentando cómo les ha ido en la jornada, bicicletas por acá y por allá, gente de tapas, el buen tiempo que acompaña y una brisa refrescante que acaricia mi cara y , a la vez, me embriaga de los sonidos y los aromas nocturnos de esta ciudad adorada .Una hoja que se cae, el zimbrear de una rama, la luna que se baña en ese río que ahora baja con más agua, grillos que cantan y, allí , a lo lejos, quedó atada mi barca.