
El otro día, cuando caminaba por la tarde-noche de vuelta de mi trabajo, hubo un momento en el que me pareció que el tiempo se detenía para siempre.Fue algo extraño, algo así como entrar en otra dimensión, en otro espacio.
A pesar que el mar de mis adentros se encontraba en plena evolución de un maremoto, coexistía en él, en sus profundidades, una gran calma y una gran paz.En ese mismo instante comprendí que mi vida había cambiado.Comencé a ver las cosas de otra forma.Ya no había tanta desesperación en el fondo del mar, sino una calma transparente.
Comprendí que no era obsesión lo que siento por tí, sino AMOR. Un amor tan fuerte como nunca en mi vida lo he sentido.No puedo odiarte, por más daño que me haga tu silencio, tu distancia y , tal vez, tu olvido.Lo que pasó entre nosotros marcará mi vida para siempre.Así lo intuyo.Lo quise y lo siguo queriendo, por más tiempo y por más espacio que pongamos entre los dos.Supongo que algún día hablaremos, aunque no sé cuándo y, en cierto modo, me mata esta espera, pero la impongo.
***
Supongo que últimamente he cometido muchas equivocaciones.Me pregunto si no me estoy volviendo demasiado egoísta al centrarme sólo en mí, en el mar de mis adentros.Quizás alguien - como en mi último sueño- deba acercarme a él, tirando de la silla en la que me encuentro y, casi reprendiéndome, me obligue a hacer una reflexión interior.
Sé que es hora de cambiar, de actuar, de dejar que el aire de la VIDA entre e inunde esa cápsula en la que siempre he estado sumergida, protegida, parapetada, pero tengo miedo de cometer más equivocaciones de las que ya he cometido al dar algunos de esos pasos que, de algún modo, han hecho posible que se vaya agrietando esa cápsula...en definitiva, creo que tengo demasiado miedo a vivir y, como decía Alejandro, tengo que vivir.Pero, ¿ y si me equivoco?


