miércoles, 22 de agosto de 2007

Junio del 2001


El otro día, cuando caminaba por la tarde-noche de vuelta de mi trabajo, hubo un momento en el que me pareció que el tiempo se detenía para siempre.Fue algo extraño, algo así como entrar en otra dimensión, en otro espacio.

A pesar que el mar de mis adentros se encontraba en plena evolución de un maremoto, coexistía en él, en sus profundidades, una gran calma y una gran paz.En ese mismo instante comprendí que mi vida había cambiado.Comencé a ver las cosas de otra forma.Ya no había tanta desesperación en el fondo del mar, sino una calma transparente.

Comprendí que no era obsesión lo que siento por tí, sino AMOR. Un amor tan fuerte como nunca en mi vida lo he sentido.No puedo odiarte, por más daño que me haga tu silencio, tu distancia y , tal vez, tu olvido.Lo que pasó entre nosotros marcará mi vida para siempre.Así lo intuyo.Lo quise y lo siguo queriendo, por más tiempo y por más espacio que pongamos entre los dos.Supongo que algún día hablaremos, aunque no sé cuándo y, en cierto modo, me mata esta espera, pero la impongo.



***


Supongo que últimamente he cometido muchas equivocaciones.Me pregunto si no me estoy volviendo demasiado egoísta al centrarme sólo en mí, en el mar de mis adentros.Quizás alguien - como en mi último sueño- deba acercarme a él, tirando de la silla en la que me encuentro y, casi reprendiéndome, me obligue a hacer una reflexión interior.

Sé que es hora de cambiar, de actuar, de dejar que el aire de la VIDA entre e inunde esa cápsula en la que siempre he estado sumergida, protegida, parapetada, pero tengo miedo de cometer más equivocaciones de las que ya he cometido al dar algunos de esos pasos que, de algún modo, han hecho posible que se vaya agrietando esa cápsula...en definitiva, creo que tengo demasiado miedo a vivir y, como decía Alejandro, tengo que vivir.Pero, ¿ y si me equivoco?

Tempestad


Vuelvo a llorar.Mi mar no se vacía, está abatido y tumultuoso a la vez; la pena lo ahoga, pero al mismo tiempo el Sol le brinda una esperanza y permite que sus aguas resplandezcan con su luz.


"Viéndote estoy sufrir..." Rememoro las palabras de un escritor a migo mío y que ayer noche escuché en boca de Lucía.Por lo visto le comentó a Inés que no quiere sufrir como estoy sufriendo yo por asuntos del corazón y que ella no tendría la paciencia que tengo.

A veces me pregunto si esta pasión,este sentimiento, este amor-enamoramiento, esta atracción...no se han convertido en una obsesión.No sé qué etiqueta poner a lo que siento.E intuyo que el nombre es lo de menos.Lo realmente importante es su intensidad.Dicen que a la espiritualidad se llega por el Amor.Pensé en voz alta, junto a Lucía, que tal vez Alejandro y yo no estemos destinados a formar pareja, que quizás no lleguemos a nada.Aunque estoy segura de que él y yo nos hemos conocido para algo.

Puede que este Amor sirva para transformarnos, para lanzarnos al mundo espiritual y evolucionar.Porque estoy convencida, de que Dios, nos puso en el camino y de que La Provindencia quiere que así sea, ya sea para crecer y aprender, ya sea para algo más.Cada vez me convenzo más de que cada encuentro con un ser en nuestro camino es para un fin determinado.De todos aprendemos algo y, tal vez, también enseñemos. A veces nuestros compañeros de camino nos acompañan durante mucho tiempo, otras, por instantes brevísimos que pueden parecernos o recordarlos como eternidades.

A lo largo de ese camino vamos transformándonos, evolucionando, cambiando, como si de una metamorfosis se tratara. Es una sucesión de principios y fines que bien encajados constituyen el camino de nuestra vida, la cual, nos lleva a una meta, nuestro fin, que vuelve a ser otro principio; morir para vivir.

Todo ésto surgió por nuestro desafortunado encuentro con Elena en la feria.No puedo comprender cómo habitan en su corazón tanto resentimiento, tanto odio, tanta amargura...Simplemente no lo entiendo.Una vez me echó en cara el hecho de haber cambiado.Ella también lo ha hecho.Sin embargo, no daría ni un paso atrás por ninguno de mis cambios.

Lucía me dijo que tengo que ser muy valiente para decir lo que digo sobre Alejandro y yo, que ella lo pensaría, pero no sería capaz de decirlo, porque le rompería el alma. La miré y comenté entre sollozos: "Lucía, estoy dentro y fuera, sé lo que quiero y espero, pero también sé que puede no darse...".Rompí a llorar, como lo hago ahora.En palabras de Alejandro Sanz: "...el alma al aire".Sufrir, ese es el camino.

Esta tarde he absorbido, - porque no leído-, el libro de Fernando Jiménez " A corazón abierto". En él he encontrado pensamientos y sentimientos curiosamente compartidos.Y he reencontrado a un amigo , que en algún momento de mi vida compartió camino conmigo.

Un amigo


" Despertar de una pesadilla y encontrar una mirada verde-mar, limpia, llena de bondad, y escuchar palabras de consuelo, de calma, de todo va bien, de ya todo está bien.

La tarde sigue siendo gris; me gusta la primavera, pasear a la caída de la noche, aspirar el perfume primaveral, observar, impregnar mi alma con todo lo bello, con todo lo puro, con todo lo nuevo, con todo lo íntimo y lo jubiloso...las primeras flores, contemplar, en la noche, la neblina azulada, como aliento que suspira desde la olla de barro, y escuchar su cálido crujido como una llamada amistosa.Lo bello, lo íntimo, lo recién nacido, me hace sentir, me hace vibrar, estremecer, me impulsa a palparlo, a acariciarlo, a poseerlo.

Una mirada verde-mar, de un buen amigo; la presencia inundante de alguien que, de algún modo , está íntimamente conmigo, que ha estado ahí siempre, estimulándome a seguir, a sobrevolar, " qué solo corazón levanta el vuelo", a descomprimir todo lo que ya existía, pero que permanecía oculto, como taponado, como apresado, como atrapado, el estómago relajado, el alma aquietada, el pensamiento vivo; revivido, tratando de rescatar lo positivo, de esclarecer lo neblinoso.

Unos brazos que en algún momento podrían rodearte, hacerte sentir renovada, que desbloquean, que te impulsan mágicamente a la vida, un amigo...

El deseo fugaz de compartir con él un paseo bajo la lluvia, un paisaje fascinante, un poema o una canción; de dormir en sus brazos, de ocultarte en su recio cuello y dejar pasar el tiempo hasta la eternidad.

Un amigo al que hay que decir adiós, quizás ya, Quizás.


***


Cada vez estoy más persuadida de que existen personas con las que, al encontrarnos, hacemos un lugar de magia y sueño, en nuestro camino, y ahí nos detenemos - fijación se llama- para siempre, como en un encantamiento.Por más que el tiempo corra y siga resoplando a nuestro lado, como el viento, que a veces nos acaricia y a veces nos azota."

Mayo del 2001


Pasé por la puerta de tu oficina esta tarde.Iba súper deprimida y con la intención de buscarte, pero cuando doblé la esquina y pasé por delante de los cristales, fuí incapaz de acercarme a la puerta y pasé de largo, sentí miedo.Conforme me fuí alejando, estalló la lluvia y el viento, y, al mismo tiempo, me fui serenando y alegrando de no haber entrado.La verdad es que no sé si estabas o no.Algo me hace presentir que sí; aunque no estoy segura.

Continúo hecha un lío, deprimida, dolida... y, no sé por qué me siento como si me estuvieras castigando por algo que he hecho , pero no sé el qué.

Tengo pánico por lo que me quieres hablar-decir en persona, no por teléfono.Según dijistes: " esas experiencias no son para contar por teléfono, sino en persona".Estabas serio, no sé si cansado o enfadado...algo así como distinto, no distante, como más maduro, más hombre.Yo, estaba serena y cansada.Hoy , estoy sumamente cansada y triste.Lo mismo lloro que río.Pero llevo varios días que me pregunto si alguna vez podré estar, sin más, entre tus brazos, justo en el momento en que te necesite.Tan sólo quiero llorar entre tus brazos, para , al fin, quedarme dormida en tu regazo.

Puede que sea la lluvia, el tiempo, que en vez de Mayo parece Enero; mis hormonas, que están como el tiempo, alteradas, el no tenerte, el que no llames...no sé, sólo sé que necesito verte, tocarte, ...tenerte muy, muy cerca de mí....

Debo estar tremendamente loca, porque me estás haciendo daño, me estoy haciendo daño y me muero por estar a tu lado.



Aquí espero ,

por tí,

aunque muero.

Y, en este morir,

sufrir,

nadar en llanto,

sueño,

-quizá en vano-

que pronuncies

un TE QUIERO

entre mis brazos.