viernes, 24 de agosto de 2007

Agosto del 2001




Prácticamente han pasado diez días desde que volví de París, y, aún hoy, sigo sintiéndome en una nube.Ando algo triste y distraida, en parte porque volví de un lugar de ensueño, en donde, por primera vez me sentí libre y yo misma; libre de ataduras y de afectos engañosos.Caminando por Montmartre descubrí que el sueño que tuve antes de Semana Santa se había hecho realidad, aunque no iba tan dirigido a Alejandro, como yo creía en realidad, sino a mí.Era yo quien tenía que cambiar y tenía que descubrir que lo quiero más de lo que pensaba.


Cada vez que saliamos Inés, su marido, Isa y yo, y tenía que decirle algo a Dani- el marido de Inés-, en vez de pronunciar su nombre, era el de Alejandro el que venía a mi mente y a mis labios.Estabas junto a mí en cada paso, en cada expresión de asombro, encanto y admiración por todas y cada una de las cosas que ví y descubrí en París.En Nôtre Dame recé por mi madre , por tí y por mí.Y en todas y cada una de las capillas de las iglesias que visitamos.Pero de una u otra forma, fue en la iglesia de Nôtre Dame de Montmartre en dónde mi súplica fue un poco más allá y rogué a Nuestra Señora que fuera capaz de amar como ella amó.Te quiero Alejandro, y eso, es una verdad tan grande que me desborda el corazón y me está rompiendo el alma.No sé en dónde estás, tal vez en Berlín, como me dijiste por teléfono cuando hablamos,y sé, me consta, que aún ha de pasar mucho tiempo para que tú y yo estemos juntos, para que estemos preparados.


¡Cómo me gustaría contarte lo muchísimo que me ha gustado París!.Desde que me subí al avión, mi rostro fue mostrando gestos de asombro, de maravilla, de admiración...Los edificios, los jardines,la importancia del agua, la majestuosidad , el lujo, la riqueza, las flores, la idiosincracia de sus gentes,el Arco del Triunfo, la Torre Eiffel, les Champs Elysées, Versalles, La Madeleine, el Obelisco, la Noria de París, el PSG, la Place de Vendôme, el Louvre...hasta llegar a Disneyland París.¡Toda una delicia, toda una espléndida y maravillosa realidad!.


En Disneyland me convertí en una niña capaz de superar muchos miedos.Me ví montando en una montaña rusa, atravesando un puente movedizo, subiendo a una nave espacial, entrando en una casa habitada por 999 fantasmas.¡Todo un récord, Elisa!.Soy consciente de que voy creciendo.Me siento feliz porque voy hacia delante y pisando firme.Aún poseo muchos miedos y muchas dudas, pero los reconozco y quiero afrontarlos.Por una vez en mi vida estoy saboreando la VIDA y me gusta vivir.Como decía el libro de La Armadura Oxidada, al principio, la vida, es amarga, pero poco a poco se va volviendo más dulce.


Sé que París es algo que jamás podré olvidar y que debo agradecer a Isa.Y tú, alguién que jamás podré olvidar ni dejar atrás, así lo presiento.


Hoy, puedo gritar que los sueños SÍ pueden hacerse realidad.

Julio del 2001

Nunca supuse que una simple reprimenda por tu parte removiese y sacase a la luz tantos sentimientos ocultos, sepultados, aprisionados durante años...La verdad es que durante muchos días , cada vez que intentaba sentarme a escribir lo que sentía, me era imposible; tan sólo conseguía echarme a llorar, dejar que las agua incontenibles de mi mar se esparcieran sin más, para así, tras el oleaje y el maremoto interno, volver a la paz.
Cuando iba camino de tu casa la otra tarde, sentía miedo e inseguridad.No sabía exactamente lo que podría ocurrir.Habíamos estado hablando por teléfono y me habías pedido que fuera.Necesitaba un ordenador para pasar mi curriculum y dijiste que me prestabas el tuyo.Volví a llamarte y ya no estabas, me puse nerviosa.Y cuando al fin, conseguí hablar nuevamente contigo, te contesté mal.Presentía que en cualquier momento ibas a cogerme el trasero, darme unos azotes, como a una cria que ha hecho una trastada, y mandarme a casa.Tenía miedo a tu rechazo, a no saber qué hacer ni qué decir, a lo que pensaras de mí...a todo.
Al verte así, me sentí extraña, era como si una parte de mí negara que yo estuviese allí y la otra lo deseara.Pero interiormente comencé a sentirme mal.Tu rapapolvo contribuyó a ello.Puedo reconocer , y reconozco, que el tono de voz o la forma de hablarte no fue educada; y , es justo que me lo hagas saber.¿Querrías hacerlo , por favor, de otro modo la próxima vez?.Lamento haberte hablado así.Me gustaría que supieses que lo hice inconscientemente- ahí empezaron a surgir las inseguridades_.Temo que juegues con mis sentimientos.Sé que eres honesto conmigo,y te lo agradezco, pero no puedo dejar de sentir que se están burlando de mí.Tal vez sea culpa del pasado.
Quizás por eso siempre me muestro fría y distante con las personas que me importan.Tras mi fuerza e independencia se oculta una persona frágil, vulnerable y muy sensible.Sí, llevabas razón, soy frágil, pero al mismo tiempo soy muy fuerte, he tenido que hacerme muy fuerte para sobrevivir.
Mientras escribía el currículum no dejaba de pensar que no era para tanto, pero me encontraba fatal, super nerviosa y asustada.Intentaba razonar, poner lógica a lo que había sucedido y cómo, y a lo que estaba sintiendo.Quería salir corriendo, pero algo muy dentro de mí me decía que me calmase, que esperase, que me quedara.
Me gusta que seas protector conmigo, que estés pendiente de cómo me siento, tus momentos tiernos...Me encuentro muy a gusto contigo.Sé que sabes y quieres escucharme - a pesar de la lata que te doy-.Claro que siento algo por tí, y una gran ternura.
Dices que dependo de tí, y no se puede depender de nadie.Te equivocas.Todos interdependemos unos de otros de alguna forma.En cierto modo tengo miedo de esta "dependencia", pero también es cierto que no he encontrado a nadie que la supla tan bien como tú.Seamos buenos amigos, pero, por favor, cultiva tú un poquito esta amistad.La amistad es como las flores, si no se cultivan, se marchitan, ¿vale?.¡Por fa!.
Perdona si en algún momento te he hecho sentir mal.No quiero hacerte daño, de ninguna forma.
Tal vez ya sin querer te lo haya hecho.
Comentas que siempre es lo que yo quiero.Llevas y no llevas razón.No sé cómo pedirte lo que quiero y tengo mucho miedo de no hacer las cosas bien, de no estar a la altura...Crecí escuchando una y otra vez que no sirvo para nada, que todo lo hago mal, que era fea,que ningún hombre me querría...Ni halagos , ni caricias.Quizás por eso sienta una imperiosa necesidad de que me besen y me abracen.Siempre es una sensación de vacío, de soledad, de estar y no estar, de indiferencia....
Si te he contado ésto es porque creo que ya es hora - como decías hace tiempo- de que me abra.Y, ¿a quién mejor que a un buen amigo como tú para abrirle mi corazón?.Gracias por todo lo que me dás , aún sin saberlo.