La niebla lo envuelve todo, matizando los ambientes, las calles y demás de un clima somnoliento, gris y fresco.El rocío mañanero baña mi rostro, mi pelo, el cual se riza ante tanta humedad, devolviéndole el aspecto que poseía en la infancia.Regresan los rizos, los tirabuzones,y, con ellos, algunos sentimientos adormecidos más numerosos perfumes, fragancias, olores...la sensualidad.
Es curioso como, en cierto modo, la rutina, mi rutina, se transforma en ingenioso caminar hacia una realidad cambiante, distante, iluminante y, algunas veces, reconfortante, gratificante.El transpasar la barrera de la calma, del placer de no hacer, al ritmo desenfrenado de estos días, del trabajo, la vorágine de acontecimientos, los compromisos, las reuniones, los cursos de formación, la rehabilitación...y tantos otros quehaceres, supone, en gran medida , una alegría.Infinidad de veces he comprobado que, para mi bien, es mejor el ritmo acalorado de esta existencia, que el estar ociosa.A pesar de que por vacaciones, o a drede, haya momentos que deban ser así, de calma forzada y serenidad aparente.
Todo gira y todo cambia.Por ello, no debemos retenernos en el pasado.El pasado queda atrás, el presente es lo que cuenta.Porque si nos fijamos en lo acontecido, jamás podremos abrir los ojos hacia lo que tenemos presente o hacia lo que acontecerá.Sé que la vida está llena de sorpresas.Y las mías, como mis regalos de Reyes, aún están por llegar.Serán expléndidas, pues lo merezco.Como decía Carmen en su comentario último, somos divinas.SOY DIVINA.Siempre he seguido adelante.Pisando firme a pesar de los pesares, de las circunstancias, las mías, que son tan duras e injustas.He salido fuera de muchas situaciones grises.Lucho por estar cada día mejor formada, comprometida en llevar grupos relacionados con mi profesión, me desvivo por mis familiares y amigos, por mi perrito...Cuando me necesitan, ahí me tienen: un hombro en quien apoyarse, alguien que les escuche, una palabra de aliento...
Estoy de acuerdo con Carmen que el ser una mujer divina no radica en tener un cuerpo diez o una cuenta bancaria espectacular, sino en saber salir airosa de situaciones escalofriantes y tristes que la propia vida pone en nuestro camino, como puras zancadillas, obstaculizándonos el avanzar.Radica en estar comprometida con los seres queridos y nuestro propio perfeccionamiento,en el querer seguir adelante pese a todo; en ser persona ante el tener o poseer; en esa humanidad y sensibilidad que parece perdida en este mundo y que algunos osan llamarla sentimientos infantiles; en la empatía, el cariño, la dulzura, .... y tantas y tantas otras cosas que caracterizan a muchas mujeres maravillosas.Las cuales, por desgracia, en la mayoría de los casos son despreciadas u olvidadas por muchos hombres cobardes y dañinos que en el fondo no son otra cosa que seres prepotentes, orgullosos y mezquinos, con muy baja autoestima y sabedores de que esas mujeres son las que valen y ellos no les llegan a la altura.
Desde aquí, un homenaje a esas mujeres SUPERDIVINAS.