sábado, 3 de noviembre de 2007


Amanece un nuevo día, sin apremios, esplendoroso.El pretil de mis aposentos me incita a ser abierto, transpaso la seguridad de los muros para insertarme en la vida que comienza , también , a despertar: la premura del que llega tarde a esa cita indiscutible del trabajo, el repartidor del pan, esos seres ruidosos que nos transportan de un lugar a otro, los coches, saliendo de sus guaridas nocturnas y bramando por ese despabilar matutino, arrojando por sus bocas la exhalación propia de una helada acontecida...Añoro a esos personajillos inquietos, alegres y mimosos que a estas horas duermen, los niños....El viento helado roza mis mejillas, un leve escalofrío me abraza, ha refrescado en estos días, mas el Sol nos acompaña, inundando nuestra existencia de júbilo y paz.




Abstraída miro el cielo, turquesa para no variar, con pinceladas distanciadas de algodón, y, de pronto, siento, un reclamo en mi tobillo, amalgama fresca y titilante de una caricia brotante de esa lenguecilla hiperactiva que me acompaña a cada instante, llenándome de alegría insaciable y que pertenece a ese prícipe tan pequeñín que es para mí, y mis familiares, el yorshire más adorable .A él le sobra la ternura, la reparte a ton ni son, no hay persona que conozca que no le de un lametón.Saluda con su patita y se entristece al decir adiós.




Conecto la cafetera, el aroma del café lo embriaga todo.¡Qué bello despertar con tantos aromas:café, canela, vainilla, azahar!Si pudiera, pasearía por la judería, con un nardo en las manos , desayunaría por alguno de aquellos barecitos, bañándome de Sol,y, por soñar, soñaría que tengo una linda compañía compartiendo este momento.¿Te apuntas?.¡A qué esperas!, que la vida es un momento.