martes, 2 de octubre de 2007

Elegir mi paisaje

Si pudiera elegir mi paisaje


de cosas memorables, mi paisaje


de otoño desolado,


elegiria, robaría esta calle


que es anterior a mi y a todos.




Ella devuelve mi mirada inservible,


la de hace apenas quince o veinte años


cuando la casa verde envenenaba el cielo.


Por eso es cruel dejarla recién aterdecida


y tantos pasos como nunca esperados.




Aquí estarán siempre, aquí, los enemigos,


los espías aleves de la soledad,


las piernas de mujer que arrastran a mis ojos


lejos de la ecuación de dos incógnitas.






Aquí hay pájaros, lluvia , alguna muerte,


hojas secas, bocinas y nombres desolados,


nubes que van creciendo en mi ventana


mientras la humedad trae lamentos y moscas.




Sin embargo existe también el pasado


con sus súbitas rosas y modestos escándalos


con sus duros sonidos de una ansiedad cualquiera


y su insignificante comezón de recuerdos.




Ah si pudiera elegir mi paisaje


elegiría, robaría esta calle,


esta calle recién atardecida


en la que encarnizadamente revivo


y de la que sé con estricta nostalgia


el número y el nombre de sus setenta árboles.




(Mario Benedetti)

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