lunes, 30 de julio de 2007

Septiembre del 2000



Estoy intentando escribir algo que desde hace tiempo tengo en mente, de fondo tengo la radio.Escucho "Océano Pacífico".De pronto María Quirós, quien dirige dicho programa, ha leido algo, que , curiosamente es muy similar a lo que quiero expresar.Pues bien, ella semeja nuestras vidas a un árbol grande y frondoso, de muchas ramas y hojas. Cada rama son parte de los distintos caminos que va atravesando nuestra vida, y cada hoja, forma parte de nuestro corazón.En nuestras ramas, hay ojas que cohabitan en ellas levemente, otras, lo hacen o comparten la rama por más tiempo, algunas, se cruzan sin más por ella.Pero todas ellas, nos dejan algo de sí y se llevan parte de nosotros.Esas hojas o almas que encontramos a nuestro paso, no se encuentran por casualidad.Y a ellas, quizá, las llamamos AMIGOS.Pero alguno, se convierte, en algún momento de nuestro camino, en amigo-enamoramiento y, entonces, esa hoja pone brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios y brincos a nuestros pies. Y, se quedan, para siempre, en las raíces de nuestro árbol que es nuestra alma.Porque " la amistad no depende de cosas como el espacio y el tiempo".


Simplemente soñé que tú eras esa hoja-enamoramiento de la rama del árbol de mi vida.Ese haz de luz que brotó en la oscuridad que rodeaba al mar de mis adentros y que, desde la distancia y desde el tiempo, fue tornando cálido lo que estaba helado, dando vida a lo que estaba muerto y devolviendo la alegría a sus aguas, la esperanza y la ilusión.

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