LUCAS 11, 33
Así comenzaba el libro que intentaba leer en el hospital , mientras dormías.No logré pasar de esa página, de esa cita...Contemplo tu fotografía y brotan las lágrimas..Te fuiste -mamá- al alba, tras una noche tortuosa y dolorosa, llena de sufrimiento y de pasión;entremezcla de incienso y azahar en las calles , luna llena,cubierta, sangrante, desgarrando mi corazón.Aún recuerdo tu rostro, tan bello y lleno de paz, el último abrazo horas antes, cuando me dijiste: "¡ay mi niña!, estoy muy mal", el último beso que nos dimos, el que te dí al despedirme, cuando te dejé dormida y presentía que ya no volverías a despertar.
Intento vivir sin ti,pero teniéndote muy presente.Me dijiste que viviera, que viajara, que saliera, que durmiera, que sintiera, que amara...Te fuiste con la preocupación de mi soledad.No estoy sola mami, tú estás conmigo, como en mi sueño.Caminas junto a mí a cada paso que doy, y seguro velas mis sueños;así lo siento y lo percibo.
Con paso firme y decidido comienzo nuevamente a caminar.El sol me abraza y me da fuerzas para avanzar.Una simple palabra, la brisa que acaricia mi rostro, el perfume de una flor que encuentro al pasar, su color, el aroma del romero que embellece la rivera del río...todo me recuerda a ti.Es muy dura tu ausencia...¡te siento tan dentro de mi alma y de mi ser!.Percibo que estás en el blanco de esos lirios, en el seto que acaricio al pasar,en esa paloma que bate sus alas y echa a volar...Hasta puedo sentir que hoy rozas mi rostro en una leve caricia, sin lugar a dudas, estás junto a mí...
Tú has sido la LUZ del candelabro de mi vida, me enseñaste a leer, a cantar, a soñar, a amar, a compartir y ser bondadosa, a pintar, a perdonar ante todo, a luchar , a sonreír ante las dificultades, a ser una mujer valerosa y valiente, y a tantas y tantas otras cosas más...
Quien te conoció tan bien como yo, nunca podrá olvidar tu buen humor, esas ganas de luchar y seguir viviendo, tu carácter decidido y honesto, la sonrisa de tus labios en todo momento ,tu alegría pese a lo que estabas sufriendo...Nadie podrá obviar el hecho de que tú tenías LUZ propia.
Ahora hay otro lucero en el cielo, Tú, mamá.
2 comentarios:
Te asomas hoy, amiga Victoria, Elisa, desde el largo túnel de silencios y sombras, trayendo una lucerna entre las manos que ilumina tu rostro y tu voz. Me había acercado a ti con pisadas tímidas (para no profanar el templo sagrado de tu dolor) a ofrecerte un hombro y una humana cercanía. Hubiera deseado saber algo, entonces, como lo que nos cuentas hoy, tan bellamente, con palabras conmovidas de pena, de añoranza, de gratitud, de desgarro, de ternura, de tanto, tanto, tan hondo amor…
Amigo Fernando, no tomes a mal mi silencio.Agradezco el email que recibí, pero el alma se me había partido en mil pedazos, era incapaz de escribir.He estado absorta en mil ocupaciones y responsabilidades familiares y laborales , las cuales, incluso, han llegado a importunar este duelo.Las llamadas telefónicas -que agradezco y sé han sido con cariño- se han quedado grabadas en mi mente, cual imágenes sangrientas en la retina, desgarrando el corazón...Aún resuena el timbre del teléfono en el silencio de la noche, en mis paseos en soledad...Llegó un momento en el que dije, ¡BASTA!, y lo siento si eso ha hecho mal a alguien, pero no podía más.Dejé de contestar - aún lo sigo haciendo en los momentos de bajura- en un intento desesperado de salvaguardar mi integridad física y mental.Creo que me comprenderás.
No menosprecio tu hombro ni tu humana cercanía, que en tantas ocasiones me has brindado generosamente, sino que lo acepto y lo ruego,por favor, llámame y hablaremos.Un beso para los tuyos y para tí.
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