domingo, 28 de septiembre de 2008

Un otoño más, el primero sin tí.


Atrás quedaron ya los brillantes días de playa, en ese Cádiz que me cautivó y con los que compartí momentos inolvidables junto a Rosa y Leli.Esas puestas de sol junto al Malacón, caminando sobre la arena mientras una caricia salada y fresca masajeaba nuestros tobillos, así, como en un susurro de amor, de palabras tiernas en una noche estrellada, abrazada, querida, añorada, deseada... Atrás quedaron ya algunos de mis sueños más profundos...Atrás quedó el verano...Atrás...




Otoño, sin más.Has irrumpido con fuerza en nuestras vidas, en mi vida, y, curiosamente, tras la aflicción de contemplar los cielos grises y no turquesas que tanto admiro, tras contemplar las calles semivacías, las hojas caídas, el murmullo del viento,la lluvia, el silencio de las amistades y personas que se han ido-algunas para no volver jamás-,la pesadumbre de la vuelta al trabajo, las responsabilidades, tras todo y eso más, germina en el mar de mis adentros, una fuerza, una bravía, que ya casi creía amordazada...No sé bien hacia dónde me conducirá, pero de algo estoy segura, me transformará...Presiento que ya es hora de batir mis alas , alas de mariposa, como decía Fernando en el último libro que me regaló y dedicó, o alas de hada, de salir de la crisálida que me envuelve...en definitiva, alas que me hagan volar con vuelos azules, frescos, de libertad...Es tiempo de cambios, de escoger nuevos caminos, nuevos senderos que conduzcan a la Felicidad y llenen mi mar de dicha y prosperidad.

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