Contemplo el cielo turquesa, cálido, me embriago del aroma a jazmines que inunda el salón, de la levísima brisa que rodea mi cuerpo, acariciándolo, besándolo...Recuerdo como mis pulmones se llenaban de las salobres emanaciones del mar en los días acontecidos en Fuengirola, como escrutaba tenazmente el paisaje, la inmensidad de las aguas, el rompimiento de las olas, las risas compartidas, los momentos vividos...recuerdo días muy especiales para mí.El tiempo transcurre lánguidamente, c0n sopor.Pronto se cerrará un ciclo y comenzará otro, transcurrirán las estaciones...Sé que siempre habrá un faro que me cautive, con su brillante haz de luz, que me guíe hacia un lugar seguro.Su luz siempre estará allí, en la lejanía, guiándome, esperándome...Detrás de su lente de cristal, de ese muro de cristal que magnifica y a veces confude su luz, encontraré la claridad, la verdad como realmente es: desnuda y maravillosa.
Al fin he comprendido que nuestras cadenas sólo existen en la mente y en el corazón; nos impiden lograr lo que soñamos y olvidamos el verdadero poder del amor.Un poder que es capaz de resolver cualquier conflicto, de acortar cualquier distancia, transpasar cualquier muro de cristal, por insoslayable que sea.
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