Cuando caminaba hacia casa esta noche, paseaba un tanto apenada.Pensaba en mi pequeñez ante el mundo gigantesco en el cual me hallo y miraba, contemplaba a los transeuntes que me iba encontrando en mi deambular por las calles, conocidas y extrañas al mismo tiempo.
Sentía en mi interior, en mi mar, que estás ¡ tan cerca y tan lejos!, que merezco tener a alguien como sueño que eres tú y, que merezco un trabajo mejor remunerado, una vida serena y llena de amor, mucho amor. Ese amor, que desgraciadamente no hallo y , el cual, tal vez tema.
No me avergüenzo de haberte preguntado si estabas con alguien, pero si me sorprendo del desparpajo que tuve:
-¿Qué es de tu vida?
-Oficina, oficina y oficina.
_¿Tendrás vida privada, pareja, saldrás con ella?
Cambiastes el rostro, el tono de tu voz, bajaste la mirada.Contestastes:
-Salgo con una chica desde hace tiempo, pero cada vez la veo menos.....No sé ni cómo me aguanta.....
-Te querrá- contesté.
Después hablamos nuevamente de mi profesión y te dije:
-¿Por qué no seguimos hablando de ésto tomando un café?
-Tengo dos personas esperando; ¿si no te importa esperarme?
_Vale, no tengo prisa.
Al final no pudo ser, pues la oficina no paraba de llenarse de gente.Me distes dos besos, rogastes que te perdonara y quedó en pie ese café.
Salí de tu oficina con una sonrisa encantadora.Tanto tuvo que ser así que un señor que se cruzó en mi camino comentó al pasar: "mira cómo sonríe, ¿de qué te reirás tú?.
Más tarde pensé en tu rostro, serio.
1 comentario:
La pared frente a mí, color miel, vacía, como vacía es mi vida desde que mi eje principal son los recuerdos. Hay que caminar, ir haciendo nuevas sendas, produciendo nuevos recuerdos.El pasado nos engaña con su halo precioso de lo seguro. No nos produce la incertidumbre o el miedo a equivocarnos. Pero, ¿es vida la que se hace añorando un pasado que definitivamente se fue para no volver? No podemos vivir en el recuerdo de aquel amor, de aquellos encuentros furtivos. Miro el teléfono, pensando si llamará, sin recordar que hace más de un año que no nos vemos. Y con él se llevó el cuadro de la pared, de mi pared color miel, que sigue vacía, aguardando los recuerdos.
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