
¡Disfrutar de las pequeñas cosas!. Es cierto, sólo cuando vemos la vida-nuestra vida- a través de otro cristal, de otro color, es cuando los problemas se hacen pequeños y, comenzamos, en cierto modo, a ser felices.
Si dejamos de esperar que las cosas sucedan y que las personas que nos rodean hagan lo que deseamos que hagan, es, entonces, cuando todo nos sorprende.Y, en esa sorpresa, en ese azar, casuística o Providencia, es, donde reside la "magia" de la vida, del existir, del ser y del luchar.
En un día como hoy (domingo), con un cielo maravillosamente limpio y un sol radiante, -¿quién diría que es otoño? -, descanso.Hago un paréntesis en mis quehaceres.Desayuno más tarde de lo habitual. ¡Me encanta dormir!. Ahora puedo hacerlo.Termino de ver una película de vídeo que comenzé a ver ayer noche junto a mi prima Laura. Pienso, medito, sobre lo que es vivir.
Llego a la conclusión de que lo verdaderamente cierto e importante es lo que sentimos y cómo nos sentidmos.SENTIMIENTOS.Ni el materialismo, ni las riquezas por las que tanto nos afanamos en conseguir importan demasiado.Es nuestro mundo interno, nuestra riqueza espiritual la que predomina sobre todo y la que perdura.Y, ¡ pobre del que no entienda ésto!. ¡ Es tan simple y a la vez tan complejo como seguir admirando una flor, como que el Sol salga cada día o como el milagro de vivir!.
Querido Sol: no dejes nunca de iluminar mi habitación, mi alma, mi habitáculo.Continúa,- por favor-, transmitiéndome luz y calor.Deja que mi nube te roce con sus manos y trace entre los dos un puente de AMOR.
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