
Desperté el jueves recordando este sueño:
"Alguien arrojaba sobre una piscina el contenido de una pecera con agua de mar.Dentro, había un pez que era mi amigo.Este pez era más bien grande y hermoso, muy dulce.En la piscina había otros peces y algas, pero éste era como mi mascota.Cuando me veía, saltaba del agua, y, de un brinco, iba junto a mí, acariciándome con su boca, su cuerpo y su cara.En una de esas ocasiones , en que iba a visitarlo, llevaba puestos un jerseys de cuello alto verde y un delantal de cocina.El, saltó del agua y se rozó conmigo, me puso perdida.Y, aunque me gustó, me disgustaba el hecho de que me mojara y oliese a pescado y agua de mar.
Otras veces, cuando me veía llegar, nadaba deprisa, con los ojillos alegres, muy contento, y saltaba hacia mí, se alegraba de verme.
En el sueño me preguntaba cómo podía vivir un pez de agua dulce en el agua salada del mar.Miraba las algas y a los otros pececillos, pero a mí me gustaba él, así que, en un momento, me quité la ropa y nadé junto a mi pez mascota.Ambos estábamos contentos nadando juntos".
No sé si fue exactamente este sueño el que me hizo, a la mañana siguiente tomar la iniciativa de ir a la oficina de Alejandro con la excusa de recoger unos papeles que teníamos pendientes.Me decía a mí misma que no iba a pasar nada entre nosotros, pero me encantaba la idea de almorzar con él y despedirnos, puesto que hoy partía hacia Cabo Verde.Quería preguntarle cómo surgió la idea de ir allí y por qué, puesto que según mis sueños, iba a encontrarse con su ser espiritual y esperaba y deseaba que en ese descubrimiento llegase a ver hasta qué punto lo quería.
Cuando entré en la oficina, me dió los papeles y se quedó mirándome.En un principio me dijo que se iría de la oficina sobre las 5.Y, después me preguntó qué era lo que no me atrevía a decir.Nada, contesté,¿ no ves que estoy afónica y casi no puedo ni hablar?.Le dije: " Si te molesto o interrumpo, me voy".Contestó: " Sí me interrumpes, pero no te vayas, me gusta que me interrumpas".
Le pregunté por qué se iba a África y cómo surgió la idea y contestó que un amigo suyo , que trabajaba en una ONG le comentó que necesitaba un intérprete de portugúes y él se ofreció.Así que le cogió la palabra.No se iba muy entusiasmado.Se le notaba algo de miedo.Preguntó nuevamente: "¿qué me va a pasar en el viaje?, ¿vuelvo?". Sí vuelves - contesté-. Es más, eres muy pesimista. Vas a encontrar algo maravilloso para tí."¿Afestivo?, ¿laboral?" - preguntó. Le dije: " yo sí sé lo que vas a encontrar, pero no puedo ni debo decírtelo, eres tú quien tiene que descubrirlo".
¿Dónde vas a comer?-dijo.A casita, ¿dónde si no?, ¿por qué lo dices?.Continuó: "¿Si quieres comer conmigo?.Tardaré en irme de aquí, tengo que terminar ésto".No tengo prisa -contesté-, esta tarde no tengo que trabajar.
Cuando se marcharon sus compañeros de la oficina, tras despedirse cariñosamente de él, me dijo:"Bueno, tienes hambre, yo no?.Musité: "yo tampoco".Vale, dijo, entonces, vas a darme un masaje, ¿no?.Me cambió la cara.Y le dije: "yo no he venido aquí con esa idea".No, no, ni mucho menos, comentó.Tú verás, podemos ir a mi casa y ...pero luego no te asustes si te come el lobo.¡Qué lobo más fiero! -comenté.¡Vámonos, Elisa!.
Ya en el coche, volvió a insistirme que no quería forzar nada y que podríamos si no, tomarnos una cerveza en algún otro sitio.No contesté.Me llevó a su casa, y cuando aparcó,nuevamente dijo que no quería hacerme daño y que mi amistad le importaba más que todo lo demás.
Entré al cuarto de baño, y al salir, él estaba tumbado boca-abajo en la cama, si más ropa que sus calzoncillos.Me senté a su lado y comencé a tocarle la espalda.No quería darle un masaje, así que le pedí que pusiera música.Mientras lo hacía, volví a sentarme en la cama, con una pierna encogida y la otra doblada.Al entrar en la habitación, dijo: "Tú estás con mucha ropa para dar un masaje".No, le contesté, a mí me dan un masaje todas las semanas y lo hacen vestidos.Comenzé a tocarle y se dió media vuelta, diciendo: " no, hombre no, quítate algo de ropa".Dije un no muy tierno y él comenzó a tocarme el pecho, a desabrocharme los botones de la blusa blanca de seda que llevaba puesta, despacio, muy despacio.Me gustas así, comentó.Ente caricias y dulces abrazos fueron desapareciendo todas y cada una de las prendas de mi ropa. Fue tierno, atento, iba preguntándome si me encontraba bien, si me gustaba, explicándome...Nunca supuse que llegaría a sentir tanto mi primera vez.Al terminar, mis piernas temblaban, y él volvió a preguntarme qué era lo que iba a descubrir.Le susurré: "Yo no puedo inmiscuirme en tu vida, eres tú el que tiene que descubrirlo".Nuevamente preguntó: "¿ qué papel juegas tú en mi vida?."Volví a musitar: "Tú eres el que tiene que descubrirlo".Contestó: "Yo soy un amigo para tí, ¿entendido?".¡Oui, monsieur!.No seas tan pesado.Hablamos cuando vuelvas- le dije .-"Tienes una vocecita muy sugerente".Sérá la afonía- comenté.Me gustas mucho, ¿te lo había dicho antes?."No".Y te quedastes serio.
Me siento como una niña, le dije."Eso está bien, comentó".Nos abrazamos y jugueteé un buen rato con su cruz.Al despedirnos, le deseé un buen viaje, y él volvió a preguntarme si estaba bien, si volvía , lo que iba a descubrir, y el papel que yo jugaba en su vida."Sé optimista, vuelves íntegro y lo que tienes que descubrir es algo maravilloso, pero yo no puedo decírtelo, tú eres quien lo tiene que descubrir, sé bueno".-Diciéndole esto me marché con una sonrisa en la boca.Busqué a Inés y estuvimos toda la tarde de compras.
A estas horas, seguirás volando hacia África.
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