martes, 21 de agosto de 2007

Abril del 2001


Quizá tenga que volver a escuchar una y otra vez las canciones de "Mal de Amores" para poner una pizca de ilusión y esperanza en mi mar.Está abatido, triste, con demasiada calma, dejando pasar a las tristes y ya sin fuerzas olas.Cada gota de agua que se esparce por la orilla, es como una lágrima derribada, sacada con bravura al romperse contra una roca.No puede más. Se dice a sí mismo que es fuerte, que tiene que ser fuerte para llegar hasta el final. Pero...¡ lo ve tan lejos!.Ya no sabe dónde está el Norte y el Sur, ni el horizonte.Ni tan siquiera hay miedo, sino angustia, dolor...


Y se pregunta si es ésto - en realidad- lo que le espera, o será peor, o de un momento a otro toda la oscuridad de la noche se tornará en un día resplandeciente, iluminado por el Sol.


¿Dónde están las gaviotas?. ¿Y mi nube?- se pregunta.Pero no halla respuestas, tan sólo decepciones.Y, como siempre, distancia, frialdad y soledad.


La mano que tocó el arpa e hizo sonar la música, vuelve a estar demasiado lejos, por lo que mi mar, ya sin música, vuelve a las tinieblas....Mi mar necesita que la ilusión lo inunde.Pero, ¿ dónde está?.No puede más, tiene que llegar al final, aunque ese final no sea otro que la muerte...

No hay comentarios: