Mañana estará cruzando el mar, fijando su rumbo a otro lugar.'

En pocos días cogeré la maleta, subiré a la barca y comenzaré a viajar.No sé aún lo que me deparará este viaje, ni qué vorágine de acontecimientos zurcarán el mar que debo atravesar.Tengo el convencimiento pleno de que los maremotos serán solventados y de que las mareas bailarán junto a mí marcando el compás y el tempo, tal vez sea un adagio o un molto allegro...El horizonte se percibe plácido, nítido , teñido de la neblina añil de un lánguido verano que va tornándose , aún sin quererlo, sin desearlo, en una brisa otoñal que, a veces, por momentos, nos azota en la cara con su viento huracanado y nos embriaga de un llanto celeste preludiando el cambio estacional.
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