sábado, 24 de noviembre de 2007


Mas me duele tu ausencia y tu silencio, la ingratitud de tus palabras...Un quebranto adormecido rasga mi alma en esta oscuridad engalonada.¿Es la dicha de perderte la que acongoja las marejadas? ¿O, quizás sea el percibir que se ha extinguido la luz del faro que divisaba?.¡Bendita LUZ que cruelmente robaste, dejando mutilada mi mirada.No tienes precio, ni perdón...no hay enigmas ni secretos que se guarden en un rincón.


No es la lluvia desbordante la que baña mi mar, sino la luna plácida, resplandeciente y sonriente que me acompaña en soledad.Navego hacia otros mares, disfrutando de la alegría de su oleaje, del dulce abrazo y acurrucado anhelo de momentos de libertad.El canturreo del agua salada salpica mis ojos llenándolos de felicidad.Es la vida, que resurge , como arroyuelo que nace y va a morir al mar, a mi mar, en donde cohabitan lo dulce y lo salado, la alegría y las tristezas, las esperanzas y desesperanzas, los sueños y las realidades fehacientes, los quebrantos, las penas, la bondad interior, el desamor, las ilusiones y desilusiones,lo aprendido y desaprendido, los olvidos, los recuerdos, la paz y el desasosiego, las noches sin dormir y en las que sueño, las simpatías y antipatías que voy dejando al pasar, las palabras dichas o silenciadas, las sepultadas....en definitiva , lo que soy o lo que voy siendo..."Caminante, no hay camino, se hace camino al andar", dijo el poeta.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

La vida resurge como arroyuelo que nace y va a morir en el mar donde cohabitan las alegrías y las tristezas…Tic, tac….tantas alegrías que me das, que saltan hacia ti mismo haciéndote tanto bien. Tic, tac, una flor, dos flores, tic, tac, un rayo de luz, una cometa, y tu sonrisa. Bajo esta encina me hablas de amor, me das tu aroma, me das tu verdad, esa verdad que me habla de mí misma y de nuestro futuro. Tic, tac, me tiras en la hierba, y jugamos a ser niños de nuevo, ese rayo de luz me ciega, y me dejo acariciar y dejo volar la imaginación al son de los duendes que cruzan y bailan por encima nuestro. Son las 4 de la tarde, y el olor a madera y tierra húmeda inunda el parque, y pasa de nuevo esa viejecita que cada día viene a echar de comer a los gatos, pequeños demonios que te asustan, sí. La cometa de esos niños vuela por el cielo, azul, verde, tapa las nubes, corren de la mano del viento, y se oyen sus carcajadas que chocan contra las murallas que rodean al parque. Me hablas de amor, de momentos suaves como la espuma, de siempre juntos…. y me estremezco. Y de repente hasta me asusto. El miedo de la duda me ensombrece el momento, de no poder controlar el tiempo ni los sucesos. Tic, tac, tres flores, cuatro flores, amarillas, margaritas. Tu sonrisa me vuelve a iluminar, con el brillo de esas flores que me traes, y que me traen el olor de la seguridad de estar entre tus brazos.

Elisa dijo...

Me ha encantado lo que has escrito, transmite todo aquello que sientes y el embrujo y la alegría de sentirse enamorado.¡Quien pudiera como vosotros sentir ese amor, esa presencia, ese bullicio de mariposas en el estómago, incluso las dudas de las que hablas de no poder controlar el tiempo ni mantener los momentos!