"Hubo una vez en que el Amor y la Luz eran lo único que los seres querían atesorar en su corazón".
"Titanniä era especialmente sensible al silencio, a la ausencia, al frío emocional.Toda vez que se acercaba a un corazón helado sentía como la inundaba una tristeza estraña y oscura.Se decía a sí misma que no acababa de entender por qué esos guerreros tenían que tener el corazón tan congelado,, por qué habían amurallado su calor dentro de una coraza de acero y hierro."Estos guerreros", se decía a menudo, "están locos.No saben lo que se pierden al no sentir ni demostrar sus emociones.Toda vez que sienten el menor atisbo de calor, colocan una capa más de frío acero en torno al mismo." Pero no era tan sólo frío, también había "miedo", mucho miedo a sentir las emociones, la ternura y la energía que estas producían.El miedo impedía la expresión de dichos sentimientos.
Atreverse a ser amado por quién uno es y no por lo que tiene o representa es algo que solo se logra a través de haber aprendido a amar todos y cada uno de los aspectos y subpersonalidades de uno mismo.Al parecer, Reiväaj aún no se amaba lo suficiente.No tanto porque no quisiera dejarse amar por Titanniä, sino porque alguien que se ama a sí mismo no desprecia a otro ser de luz de esa manera.Podrá decirle que no está enamorado, aunque le quiera.Pero...¡ de ahí a propinarle en el corazón semejante golpe con la espada helada...!
Titanniä no necesitaba del amor de Reiväaj para vivir,, pero hubiese disfrutado enormemente con su amor.¡Lástima!.Una bella historia de amor se había quedado en el tintero de la Galaxia sin que nadie reclamase su edición.Titanniä decidió regresar a su reino a vivir la Luz de la Vida, y dedicar sus energías a hallar a su Esencia Príncipe, al fin y al cabo era lo que más deseaba.Si Reiväaj prefería encerrarse en su congelado castillo, ¡allá él!."
("La Reina de las Hadas".R.F.)
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