
Retornar al hogar tras un lapso de asueto, por breve que resulte, es siempre toda una experiencia.Se hacinan en el mar de mis adentros incontables emociones y sentimientos: tristeza por lo dejado atrás, alegría por lo vivido y admirado, gratitud por la acogida recibida, el arropamiento, los mimos, lo aprendido, lo nuevo conocido, las risas y momentos compartidos...el dolor por las despedidas...(No me es fácil decir adiós cuando hay tanta complicidad compartida, tanta alegría, tanta libertad, afecto, cariño y entendimiento entre nosotras)
...Hay un antes y un después de cada viaje,los cambios de ritmo, los paisajes, la vuelta a la rutina..., es como si cada vez que tomo un tren (en el que tanto me gusta viajar), una parte de mi se transformara, como si hubiera una conversión, como si diera un salto en la gráfica de mi madurez, de mis conocimientos...y una retrospección hacia mi interior.Cuando viajo sola - en este caso hacia Tarragona para encontrarme con mis primas- tengo tiempo para pensar, para sentir, para contemplar paisajes (inundados esta vez).
Se están dando cambios en mi vida, en mi ser interno, en el mar de mis adentros...presiento una mayor apertura hacia nuevas cosas y metas, nuevos objetivos e ilusiones (las cuales había perdido).Comienzo a tener nuevamente fuerzas para seguir adelante, para luchar, para intentar comenzar nuevamente, para dejar atrás lastres, para cerrar puertas y cajones del mueble anquilosado de mi vida....
He vuelto a divisar el mar, a contemplarlo, a sentirlo, a degustarlo, a llenarme de su paz y de su bravía, a tocarlo...Me llena de aliento, de esperanza...
Gracias Carmen, Lou, Pepe, Javi y Joan por compartir conmigo estos días y vuestro espacio, vuestras alegrías.Un besazo para todos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario