miércoles, 25 de julio de 2007

Enero del 2000

Caminando hacia el curso de formación que estoy haciendo, iba pensando lo siguiente:
Definir existencia ( mi existencia) como pura LUCHA, es definir una batalla para la vida, para el ser, para el existir y para el estar.No se puede estar sin ser, ni existir sin vivir, y no se puede vivir si no se lucha.Porque la lucha es vida, la vida es existencia, y la existencia es ser.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo que dices, amiga Elisa, de que la vida es lucha y que vivir es luchar, no deja de ser nada más que una metáfora. Yo, e mi libro "Viajes hacia uno mismo", confieso que, en mi actuación terapéutica, suelo eludir, cuidadosamente, esos términos "luchar", "combatir"...porque entrañan siempre una referencia de
violencia deshumanizadora y sangrante, y que prefiero la metáfora ecológica de la labranza: que nuestro empeño sea como labrar la tierra, en la paz y bajo el sol, preparando una cosecha de sosiego y alegría, de solidaridad, de ilusión y de esperanza. Con el mismo espíritu del profeta bíblico, cuando clamaba "que de las espadas de guerra se hagan arados" para cultivar la tierra y gozar de sus frutos en la paz y la armonía.

Y no pude dejar de recordar, aplicándomelos, los tercetos místicos del poema Octubre de Juan Ramón, cuando echado en tierra, a la luz del sol poniente, contemplaba la tierra abierta en surcos, paralelamente, donde los labriegos depositaban la esperanzada semilla:


"Pensé arrancarme el corazón, y echarlo,
pleno de su sentir alto y profundo
al ancho surco del terruño tierno;

a ver si con romperlo y con sembrarlo
la Primavera le presenta al mundo
EL ÁRBOL PURO DEL AMOR ETERNO”.

Por eso, Elisa, me ha gustado el poema que hoy reproduces y con el que, quizás, te contradices: que "prefieres ser beso a puñal", y "hierba del campo más que campo de batallas"...

Elisa dijo...

Amigo anónimo, comparto contigo la descripción o definición de lucha.Mi lucha no es sino un camino para llegar a mi destino, pero sin batallas, sino con amor, con la paz y la serenidad que van dejando los años.Y anhelando, como Juan Ramón la primavera verdeciente y luminosa en la cual habite EL ÁRBOL PURO DEL AMOR ETERNO.