Quizá mi mar recorra ahora nuevos senderos, sus mareas fluyan hacia otros destinos, cambien el rumbo como los veleros, madure, experimente, reflexione y expanda su oleaje hacia delante, sin retroceder jamás.Quiero creer que la VIDA ha empezado a sonreirme y, aunque las dificultades no faltarán, serán solventadas con energía positiva y con fuerza, mucha fuerza.
Inés no ha podido quedar hoy conmigo para realizar le memoria que teníamos que entregar, para colmo se ha roto el ordenador.Isa me ha llamado para invitarme a un perol en mi antiguo lugar de trabajo, según dice, irá otro compañero, Lorenzo, al que hace tiempo que no veo y con el que pasamos buenos momentos.
He estado viendo antiguas fotos con mi prima Laura en su casa.¡Qué curioso, las vueltas que da la vida y lo que cambiamos!.Pienso que los cambios emocionales se reflejan en los cambios físicos, de igual forma , al mirar un rostro nos habla de esa persona, y si miramos sus ojos sabemos el momento emocional que atraviesa y la belleza o no de su alma.
Tiempo.¡Cuánto tiempo ha pasado, cuántos recuerdos!.Observando las fotografías recordamos momentos de nuestras vidas, muchos casi ya olvidados.Pude apreciar cómo han enfocado los demás su vida, cómo la han vivido, qué han sentido en ese momento...VIDA.Nunca había sentido tanto al mirar fotografías ajenas.Supongo que, en cierto modo, también eran o son parte de mi misma, de mi pasado, no porque en ella estuviese explícitamente yo, sino porque pertenecen a mi familia ( abuelos, tios, padres, primos, primas...) y porque me estaban transmitiendo unos sentimientos y unas sensaciones profundas y a la vez extrañas.No sé como que era capaz de ver más allá de la simple imagen.
1 comentario:
Las nubes siguen tiñiendo el cielo de hoy, y una suave brisa recorre mi cuerpo. Hace fresco.
Te escribo en la distancia, en el recuerdo de la última comida que compartimos, que por cierto fue tan deliciosa, seguro que hecha con la dedicación que pones a todas cosas.
Parece que vas a venir, pero aún no me has dicho fecha. Y te espero con ilusión, con la ilusión de quien enseña a alguien querido su pequeño mundo, su pueblo, y su mar. Con la ilusión de poder trasmitirte y regalarte un poquito de este lugar que me está regalando tanta poesía viva.
Calma, todo está en calma.
Mi interior encontró aquí esta calma tan necesaria para mí, el equilibrio que tanto buscaba. Camino por la playa, y siento el gemido de las olas contra las rocas, y el contacto de mis pies descalzos fundiéndose con la arena.
Te regalo un poquito de este mar, de esta calma y del sonido de las gaviotas que vuelan sobre mi cabeza. Y entonces dejo volar mi mente, y respiro profundamente mientras cierro los ojos, y vuelo con ellas. Me encanta. Vuelo imaginando que la distancia no es tan real, que esta tarde nos podremos ver, que mis padres me podrán abrazar. Una ola me ha salpicado. Llena de sal mi falda, pero no me importa ...y me sumerjo.
Publicar un comentario