miércoles, 25 de julio de 2007

SUEÑOS


Todos soñamos , de un modo u otro y con distintos grados de intensidad.Quizás mis sueños sean más profundos, más anhelantes y más locos, por lo imposibles o fantásticos que puedan resultar.


Percibo, a través de los nítidos cristales de la ventana soñadora en que me hallo, una nube esperanzadora, ilusionante y blanca, llena de pureza, la cual irradia una luz, que me transporta a un mundo fantástico, del cual no quisiera escapar, pues en él cohabitan la alegría, el deseo, los sentimientos, el nerviosismo y, como no, todas las sensaciones ávidas de experimentar y de vivir.


En ese cielo, azul celeste, limpio y cálido en el cual se encuentra mi nube, los miedos se hacen pequeños; la ilusión se engrandece, la esperanza se fortalece y la libertad se halla y se pierde al unísono.


Llueve, a pleno sol, radiante y estimulante.Pero no cesa de llover.La lluvia proviene de un mar profundo, parapetado por tantas y tantas rocas, unas más elevadas que otras, pero siempre ensombrecidas pur un colorido oscuro y pernicioso.


El arcoiris derrama sus tonalidades en el cielo zarco.Cada matiz prolonga su brazo hasta rozar su mano con mi nube suspirante; embriagándola, cada vez más, de ensueños que la hacen viajar y trasladarse de las montañas rocosas al verde prado, florido , estimulante y aromático en el cual encuentra la paz.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Sueños, sí, aquellos trocitos de muerte, como decía Poe...o aquellos momentos de ensoñación, donde retomamos nuestra historia como antojamos......Voy en el tren que me lleva a aquella aldea que me trasmite tanta tranquilidad. Frente a mí va un señor mayor, con una chaqueta a cuadros, y hace un rato que ha caído dormido. Trasmite su cara un gran desánimo, tristeza o desilusión, y puedo imaginar que su vida es mediocre. Nunca he podido mirar a la cara de las personas que reflejan desilusión por la vida, decepción: una gran tristeza embarga mi alma, por que seguramente la vida se les ha ido, y ya no pueden soñar más. De repente yo misma me encuentro soñando, se desdobla mi alma y puede verme a mí misma en el vagón del tren. Y de repente estoy volando, sobre unas nubes color de rosa y azul, llenas de espuma y de pequeñas ninfas, cuyas manos intentan alcanzar el sol. Sueño que sigo con él, lo cual no es un sueño en realidad, pero sueño que la purpurina que aporta a cada uno de mis días nunca disminuye, y su sonrisa envuelve mi sueño con un abrazo, toda mi existencia es cálida con sus abrazos.
De repente el tren ha parado, hemos llegado. El sol inunda los campos de mi aldea, y ahí está él en la puerta, esperándome como ha hecho siempre. Toda la vida.