
Quisiera amar, Señor
necesito amar,
todo mi ser no es ya más que un deseo:
mi corazón,
mi cuerpo
se alargan en las noches hacia un desconocido
a quien yo amo
y braceo en el aire sin encontrar el alma que
abrazar.
Estoy solo y quisiera ser dos,
hablo y no hay nadie que escuche
vivo y vivo, y nadie saca jugo
a mi vida.
¿Para qué ser tan rico si no enriquezco a nadie?
¿Y de dónde viene este amor?
¿A dónde va?
Quisiera amar, Señor,
necesito amar.
He aquí , Señor, en esta noche, todo
mi amor estéril.
* * *
Escucha pequeño.
Párate un momento
y haz silenciosamente un largo viaje
hasta lo más
profundo de tu corazón.
Y, al principio y al fondo del infinito misterio de tu
amor inquietante, me encontrarás a Mí.
Pues Yo me llamo Amor.
Soy yo quien te hizo para amar,
para amar eternamente
y tu amor pasará a "otra-tú-mismo"
Es a ella a quien buscas
ella está en tu camino.
Ahora es preciso esperar su llegada:
ella se acerca,
tú te acercas
y os reconocéis.
Pues yo hice su cuerpo para tí
y el tuyo para ella,
yo hice tu corazón cara a ella
y el suyo para el tuyo,
y por eso os buscáis en la noche
en mi coche, que se hará luz
si confiáis en Mí.
Resérvate para ella, amigo mío
como ella se reserva para tí.
Yo os guardaré el uno para el otro
Y, mientras, como tú tienes hambre
de amor, he ido
poniendo en tu camino a todos
tus hermanos para
que vayas amando.
Créeme, el amor necesita un largo
entrenamiento,
y no hay diversas clases de amor,
sino una sola.
Amar es olvidarse de sí mismo
para ir hacia los demás.
Michel Quoist
"Oraciones para rezar por la calle"
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