miércoles, 22 de agosto de 2007

Tempestad


Vuelvo a llorar.Mi mar no se vacía, está abatido y tumultuoso a la vez; la pena lo ahoga, pero al mismo tiempo el Sol le brinda una esperanza y permite que sus aguas resplandezcan con su luz.


"Viéndote estoy sufrir..." Rememoro las palabras de un escritor a migo mío y que ayer noche escuché en boca de Lucía.Por lo visto le comentó a Inés que no quiere sufrir como estoy sufriendo yo por asuntos del corazón y que ella no tendría la paciencia que tengo.

A veces me pregunto si esta pasión,este sentimiento, este amor-enamoramiento, esta atracción...no se han convertido en una obsesión.No sé qué etiqueta poner a lo que siento.E intuyo que el nombre es lo de menos.Lo realmente importante es su intensidad.Dicen que a la espiritualidad se llega por el Amor.Pensé en voz alta, junto a Lucía, que tal vez Alejandro y yo no estemos destinados a formar pareja, que quizás no lleguemos a nada.Aunque estoy segura de que él y yo nos hemos conocido para algo.

Puede que este Amor sirva para transformarnos, para lanzarnos al mundo espiritual y evolucionar.Porque estoy convencida, de que Dios, nos puso en el camino y de que La Provindencia quiere que así sea, ya sea para crecer y aprender, ya sea para algo más.Cada vez me convenzo más de que cada encuentro con un ser en nuestro camino es para un fin determinado.De todos aprendemos algo y, tal vez, también enseñemos. A veces nuestros compañeros de camino nos acompañan durante mucho tiempo, otras, por instantes brevísimos que pueden parecernos o recordarlos como eternidades.

A lo largo de ese camino vamos transformándonos, evolucionando, cambiando, como si de una metamorfosis se tratara. Es una sucesión de principios y fines que bien encajados constituyen el camino de nuestra vida, la cual, nos lleva a una meta, nuestro fin, que vuelve a ser otro principio; morir para vivir.

Todo ésto surgió por nuestro desafortunado encuentro con Elena en la feria.No puedo comprender cómo habitan en su corazón tanto resentimiento, tanto odio, tanta amargura...Simplemente no lo entiendo.Una vez me echó en cara el hecho de haber cambiado.Ella también lo ha hecho.Sin embargo, no daría ni un paso atrás por ninguno de mis cambios.

Lucía me dijo que tengo que ser muy valiente para decir lo que digo sobre Alejandro y yo, que ella lo pensaría, pero no sería capaz de decirlo, porque le rompería el alma. La miré y comenté entre sollozos: "Lucía, estoy dentro y fuera, sé lo que quiero y espero, pero también sé que puede no darse...".Rompí a llorar, como lo hago ahora.En palabras de Alejandro Sanz: "...el alma al aire".Sufrir, ese es el camino.

Esta tarde he absorbido, - porque no leído-, el libro de Fernando Jiménez " A corazón abierto". En él he encontrado pensamientos y sentimientos curiosamente compartidos.Y he reencontrado a un amigo , que en algún momento de mi vida compartió camino conmigo.

No hay comentarios: