domingo, 22 de julio de 2007

Agosto del 99.

Mañana, mi madre, cumplirá 57 años. Esperoy deseo que el tiempo que le reste de vida sea, al menos, como este último mes, más tranquila y aparentemente mejorando.Parece que está recuperando algo de movilidad de las manos, aunque sea poca cosa.
Cuando estaba ingresada - a veces - bajaba a la capilla del hospital y rogaba a María que no la viera sufrir.Para verla así preferiría que muriese; pero , si por alguna razón, su existencia en este dichoso mundo de falsas realidades se tuviese que alargar, que fuera para no sufrir.Ya ha sufrido en demasía.¿Qué más le queda por pasar?.¿Qué más nos queda por pasar?.Podría preguntarle a esa mujer de mi sueño que me acompañaba escaleras arriba o abajo, con un cántaro de agua entre mis manos, y me decía: " son muchos los que os esperan, pero aún os queda mucho por sufrir".¡Dichoso y extraño sueño!. Aún continúo dándole vueltas.Curiosamente sueño bastante a menudo con agua.Debería escribirlos.¿Qué significará el agua, inseguridad?.
Escucho Hevia, un amigo me lo regaló por el día de los enamorados, aunque ni él ni yo lo estamos.
He pasado cinco días en Fuengirola con mi amiga Elena y sus padres, intentando que nuestra amistad siguiera igual, pero no es así, ya no.No termino de comprenderla, aunque ligeramente me haya introducido en sus mocasines durante estos días.
Paseábamos todas las mañanas por la orilla de la playa. Casi no hablaba.Ella, en cambio, me contaba su vida o, al menos, la parte de su vida que ella quiere contar y, como no, siempre sacaba a relucir a Miguel.
Me hastiaba.Tanto, que mi mente volaba muy lejos.Creía ser una de esas gaviotas que veía en el cielo y, me hubiera gustado volar muy alto, caer en picado y confundirme con ese mar tan lindo y refrescante.Siento atracción por el mar.Algún día me gustaría amanecer en la orilla de la playa, abrazada fuertemente por alguien que me quisiese verdaderamente , al menos en ese momento.
No he echado en falta a nadie en estos días, salvo, curiosamente, a tí, Un día, al pasear por la orilla, se nos cruzó un hombre, físicamente no os parecéis, pero algo así como su aroma me hizo recordarte y, mentalmente ver tu pecho, sentir tus abrazos y extrañamente inundarme de una sensación de bienestar y seguridad. Instantáneamente sonreí.Elena me miró y me preguntó: "¿qué pasa?". Nada, contesté.A partir de ese momento su charla no existía, ella hablaba , parecía que la escuchaba, pero no era así.Algo cambió dentro de mí. Miré el mar, el cielo, la arena, el bullicio, cada piedrecita que encontraba a mi paso, me inundaba del entorno, - el mismo entorno que Elena detesta y yo siempre añoro-, y me sentí a la vez plena y extraña.¿Cómo podía estar aguantando su hastiada charla, la cual me impedía fundirme espiritualmente con el silencio de mi interior y los sonidos externos?
Desde que he vuelto fantaseo contigo.Sé que sólo son fantasías y creo que no me harán daño.Deseo y no puedo.Quisiera - en momentos- ser como Malena y decirte "bésame gilipollas".
Algún día....

Algún día... se harán realidad mis fantasías y mis sueños.
Seguí tu consejo; consciente o inconscientemente rompí con todo.
Sé que no te habrás acordado de mí en ningún momento. Hay muchas cosas que hierven en mi interior, pero , a la vez, hay paz.Dime, ¿ en algún minuto, segundo, hora o día, desde que me conoces has sentido cariño, amor o ternura por mí?.¿Por qué haces todo ésto, sólo por tí, o verdaderament sientes algo hacia mí?. Necesito saberlo.
La vida, indudablemente, es una rueda que gira y gira. Es ingrata, injusta y deseable.Pero, por desgracia, lo poco bueno que nos ofrece no sabemos apreciarlo ni aprovecharlo.

No hay comentarios: