
Es curioso como lo que - ultimamente- voy medio soñando, medio esperando, de una u otra forma se va haciendo realidad.Quizás sea porque juego en un mundo de fantasía-casuística.Pero lo que realmente mi ser interno, - el mar de mis adentros-, añora y anhela, no se torna realidad.Tal vez los imposibles continúen siendo siempre sólo eso, imposibles.
La tristeza se ha apoderado de mí.Las gotas de este mar rebosan el recipiente incontenible de mi rostro, dulcificando su aridez, su dolor y su inmenso torbellino esfervescente de angustia, ansiedad y miedo.
Tiempo, vacío y, como no, soledad.¿Cómo cerrar esos cajones del mueble anquilosado del salón desierto, oscuro, lleno de polvo y rodeado de recuerdos?.¿Cómo despertar nuevamente ese arpa guardada, recóndita, parapetada por una sábana blanca?.
No existe mano alguna que encienda la luz de ese salón, que abra las ventanas para que el aire envuelva la habitación y la llene de vida.Ni tan siquiera una flor que emane su perfume, que la impregne; ni un pajarillo que eleve sus trinos cada mañana.Sólo hay oscuridad, vacío y tiempo...marcado por el tic-tac de un reloj lejano.
Estar y no estar, ser y no ser, sentir y no poder sentir, hallar y perder.Dura, pero cierta realidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario